El estudio del desarrollo sorprendente de los países asiáticos ha sido motivo de grandes investigaciones que han dado como resultado nuevas formas de producción, gobierno e inversión.
Políticos, economistas y financieros han llamado este fenómeno “milagro asiático” y previeron que el desarrollo de Asia era más que sorprendente, amenazante para las grandes economías tales como Estados Unidos y la Unión Europea.
Sin embargo, el flujo de capitales que hoy en día está circulando está llevando a que crisis inflacionarias y desplome de las monedas sea el nuevo panorama no solo para China , Tailandia, India, sino para todos los socios comerciales que en los últimos años han entrado a ser parte del intercambio asiático.
Jeffrey Frankel (economista de Harvard) ha llamado a este fenómeno como los siete años de las vacas flacas de Asia. Su teoría es que el flujo de capitales hacia las economías en desarrollo dura quince años, siete años de vacas flacas seguidos por siete de vacas gordas y el año entre estos dos es el que se mantiene por la interrupción de los flujos de dinero.
El respaldo de la teoría es: “Después de tres lustros, hay alguien nuevo en la mesa de transacciones que no vivió personalmente la última crisis”. Frankel.
Basados en la historia y partiendo del incremento de los precios del petróleo en 1973-74, pasando por la explosión de la crisis mexicana en 1982, sigue siete años de pasividad y desconfianza de los inversores hasta la década de los 90s y de allí finalizando el auge en la crisis asiática de 1997.
En este orden de ideas, los mercados emergentes serán golpeados en el 2011 o 2012 con una crisis de excesiva liquidez y activos, lo que llevará a que las monedas de los países asiáticos se aprecien de manera significativa cayendo la competitividad de sus productos en los mercados internacionales.
Habrá que esperar para comprobar si la buena evaluación que hagan los tigres asiáticos es suficiente para detener lo que ya desde hoy pareciera ser una profecía, que de ser cierta obligaría a los analistas a replantear sus teorías y soluciones financieras.
Políticos, economistas y financieros han llamado este fenómeno “milagro asiático” y previeron que el desarrollo de Asia era más que sorprendente, amenazante para las grandes economías tales como Estados Unidos y la Unión Europea.
Sin embargo, el flujo de capitales que hoy en día está circulando está llevando a que crisis inflacionarias y desplome de las monedas sea el nuevo panorama no solo para China , Tailandia, India, sino para todos los socios comerciales que en los últimos años han entrado a ser parte del intercambio asiático.
Jeffrey Frankel (economista de Harvard) ha llamado a este fenómeno como los siete años de las vacas flacas de Asia. Su teoría es que el flujo de capitales hacia las economías en desarrollo dura quince años, siete años de vacas flacas seguidos por siete de vacas gordas y el año entre estos dos es el que se mantiene por la interrupción de los flujos de dinero.
El respaldo de la teoría es: “Después de tres lustros, hay alguien nuevo en la mesa de transacciones que no vivió personalmente la última crisis”. Frankel.
Basados en la historia y partiendo del incremento de los precios del petróleo en 1973-74, pasando por la explosión de la crisis mexicana en 1982, sigue siete años de pasividad y desconfianza de los inversores hasta la década de los 90s y de allí finalizando el auge en la crisis asiática de 1997.
En este orden de ideas, los mercados emergentes serán golpeados en el 2011 o 2012 con una crisis de excesiva liquidez y activos, lo que llevará a que las monedas de los países asiáticos se aprecien de manera significativa cayendo la competitividad de sus productos en los mercados internacionales.
Habrá que esperar para comprobar si la buena evaluación que hagan los tigres asiáticos es suficiente para detener lo que ya desde hoy pareciera ser una profecía, que de ser cierta obligaría a los analistas a replantear sus teorías y soluciones financieras.
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