La india, como muchos de los países del mundo no se libra del mal de la inequidad. Aunque múltiples investigaciones han concluido que el desarrollo vivido en el país asiático es sorprenderte, no puede negarse la desigualdad que aún viven sus habitantes.
La historia de esta nación ha estado enmarcada entre cambios políticos y monopolios del estado, esto sumado a que cada región puede establecer sus reglas internas, ha llevado a que el mercado hindú no tenga la proyección esperada.
Bajo una política mixta, que se centra en planificar y regular con la posesión de empresas públicas, a partir de 1951 se crean planes intensivos en inversión para dar seguridad a la población que crecía con rapidez.
Para 1991 se abolieron muchas medidas bajo las que se encontraban las empresas privadas y se permitió la apertura comercial, que mostró la luz para fortalecerse como una de las potencias en la producción y exportación de acero, además de acabar con el monopolio que el gobierno tenía en servicio de transporte aéreo.
De esta manera se dio la entrada a mayor inversión extranjera y el país logra un desarrollo económico considerable, con cifras en el período de 1990–2002 de 5,84%.
A la luz de estos hechos se esperaría que la calidad de vida de la población de la India hubiera aumentado, sin embargo la realidad es otra.
Diversas investigaciones, entre ellas, una realizada por la revista The Economist, analizaron la situación económica del mundo para el año 2020 y encontraron que India y China, junto con Estados Unidos serán las potencias que marcarán el rumbo del desarrollo económico global. Ante las cifras presentadas, 27% para China y 12% para India, sería halagador pertenecer a esta población asiática, pero contrario a todo lo previsto no todo es color de rosa.
Para estos años, como hoy, la cantidad de pobres no disminuirá, la inversión seguirá destinada al servicio del aparato estatal y el capitalismo irrumpirá en forma de monopolio, repartiendo entre los mismos el avance económico mientras que los pobres siguen recibiendo las migajas que estos dejen libres.
Así pues, aunque pareciera alentador el escenario que para unos años podremos ver en nuestro país hindú, nos dejan ver que el capital líquido que tendrán sus habitantes no será suficientes para sobrevivir, además que la banca se verá fortalecida por la confianza que los inversionistas extranjeros verán en este país, prestarán dinero y financiarán la industria pesada, mientras que el resto de los habitantes deben seguir subyugados sin poder si quiera pensar en crear negocios que no sean derribados por el resto de las potencias que allí mismo emergen.
La historia de esta nación ha estado enmarcada entre cambios políticos y monopolios del estado, esto sumado a que cada región puede establecer sus reglas internas, ha llevado a que el mercado hindú no tenga la proyección esperada.
Bajo una política mixta, que se centra en planificar y regular con la posesión de empresas públicas, a partir de 1951 se crean planes intensivos en inversión para dar seguridad a la población que crecía con rapidez.
Para 1991 se abolieron muchas medidas bajo las que se encontraban las empresas privadas y se permitió la apertura comercial, que mostró la luz para fortalecerse como una de las potencias en la producción y exportación de acero, además de acabar con el monopolio que el gobierno tenía en servicio de transporte aéreo.
De esta manera se dio la entrada a mayor inversión extranjera y el país logra un desarrollo económico considerable, con cifras en el período de 1990–2002 de 5,84%.
A la luz de estos hechos se esperaría que la calidad de vida de la población de la India hubiera aumentado, sin embargo la realidad es otra.
Diversas investigaciones, entre ellas, una realizada por la revista The Economist, analizaron la situación económica del mundo para el año 2020 y encontraron que India y China, junto con Estados Unidos serán las potencias que marcarán el rumbo del desarrollo económico global. Ante las cifras presentadas, 27% para China y 12% para India, sería halagador pertenecer a esta población asiática, pero contrario a todo lo previsto no todo es color de rosa.
Para estos años, como hoy, la cantidad de pobres no disminuirá, la inversión seguirá destinada al servicio del aparato estatal y el capitalismo irrumpirá en forma de monopolio, repartiendo entre los mismos el avance económico mientras que los pobres siguen recibiendo las migajas que estos dejen libres.
Así pues, aunque pareciera alentador el escenario que para unos años podremos ver en nuestro país hindú, nos dejan ver que el capital líquido que tendrán sus habitantes no será suficientes para sobrevivir, además que la banca se verá fortalecida por la confianza que los inversionistas extranjeros verán en este país, prestarán dinero y financiarán la industria pesada, mientras que el resto de los habitantes deben seguir subyugados sin poder si quiera pensar en crear negocios que no sean derribados por el resto de las potencias que allí mismo emergen.
www.finanzas.com. Pablo Peyrolón, 11/04/2006
No hay comentarios:
Publicar un comentario